Bueno, quizás me torne un tanto repetitiva, pero es que mis días vienen siendo una tanto repetitivos últimamente, y giran en torno a lo siguiente:
a) la edición del corto de diseño
b) la edición del tp2 de montaje
c) la edición del tp1 de montaje (bueh, la REedición)
En otro tiempo, digamos, año y medio atrás, me hubiera considerado una persona muy afortunada de tener tanto para editar. ¿Por qué entonces y no ahora? se preguntará usted, mi querido lector (?)...
La respuesta es simple. En aquel entonces, me hubiese creído CAPAZ de hacerlo. Digo, REALMENTE capaz de hacerlo... Parece que hace un año y medio, tenía muchísima más confianza en mis aptitudes para el montaje que la que poseo ahora.
Y es irónico, porque en aquel entonces contaba con una computadora que era más lela que Corky (desearías que Eddie fuese tu hijo?) y aún así me las arreglaba para cumplir estóicamente con mis tareas. En cambio ahora, tengo una que aparenta ser un avioncillo, y sin embargo hay algo (en Thelma Romanovna Raskolnikov) que funciona mal. Mi hermana dice que el problema radica en que le arrojo mala vibra a la pobrecita. Yo ya empecé a pensar que quizás el problema es simple: lleva el apellido de un criminal... no puede hacer otra cosa que comportarse como el reverendo orto.
Lo cual me lleva a pensar nuevamente (nuevamente porque lo pensé antes, no porque lo haya escrito) que quizás quien esté razonando mal soy yo... porque por ejemplo, Marylin Manson también lleva el apellido de un criminal, y sin embargo el tipo es un éxito.
O el mundo está loco, o mi computadora vino mal de fábrica... yo ya no sé qué pensar.
Volviendo lo que más me preocupa, (montaje y diseño, de Thelma se encargará el servicio técnico) estoy resultando de lo más incapaz para realizar mis tareas de montajista. Y es frustrante che! En post anterior hube dicho que debería comprarme un bello mono (o feo quizás no me importa) para que edite mis trabajos prácticos... Sigo sosteniendo que no es mala idea...
... Y paso así, poniendome bajo el nivel de inteligencia de un mono, a compartir los razonamientos (o no, quizas solo eran hilos sueltos) que me aquejaron hoy volviendo de la facultad. Y luego de equipararme a un mono (lindo o feo) y salir perdiendo, me pregunto:
¿Qué pasó con mi autoestima? ¿Qué pasó con mi saberme una persona inteligente, sumamente capaz para lograr todo aquello que se propusiera? ¿Qué paso con mi eficiencia, mi tenacidad, mis ideas brillantes (bueh), mi COMPLETA CONCIENCIA DE SER REALMENTE INTELIGENTE, CREATIVA, TALENTOSA Y CAPAZ? ¿Que pasó con la chica demasiado caradura para su edad que miraba directo a los ojos de sus mayores y les decía ¨estás diciendo boludeces¨ sin que se le moviera un pelo?
Si alguien lo sabe que me lo diga. Yo estoy elaborando un par de posibles pistas que prefiero contarselas primero a mi psicóloga, que si no me quedo sin tema de conversación en las sesiones.
Con respecto a la inteligencia que osaba ostentar cuando chica, bueh... ojalá pudiera mirar a los ojos a esa yo más chica y decirle: ¨pendeja, estás diciendo boludeces¨
Y encima me desangro una vez por mes. *intimidades innecesarias*
Qué indignación.